These are to die for…
Someone bring me a boy who dresses like this. Right now.
/SCREAMING/
Relevant to ALL of my interest!!
Trust me see it through to the end.whoa
Honestly not what I was expecting.
Oh-kay then
Wow uhhh that’s interesting
what just happened
I am so confused
i am very scared
oh this is nice animation, oh I didn’t know this would be kinky— OnO…..
the french always make the best animations!!!!!
oh
okay
Estos son los mejores consejos que alguien te podria dar… y pese que sea de una propaganda, es la pura y mera realidad… :D
The Horrible & the Miserable
This brought tears to my eyes. In spite of all the shit, we live in a truly beautiful world.
(Source: d-d-u-u-b-b-s-t-e-p)
Photographer Michel Denis-Huot, who captured these amazing pictures in Kenya , said he was astounded by what he saw:
“These three brothers (cheetahs) have been living together since they left their mother at about 18 months old,’ he said.
‘On the morning we saw them, they seemed not to be hungry, walking quickly but stopping sometimes to play together.
‘At one point, they met a group of impala who ran away. But one youngster was not quick enough and the brothers caught it easily’.”Then these scenes followed
and then they just walked away without hurting him.
Equivocarse
Son jóvenes, bonitas, coquetas, estudian en la universidad la carrera de recursos humanos, trabajan en diferentes empresas. Tienen una materia sobre gestión de conflictos. Al plantearles un caso entre un joven gerente de personal, con ocho meses en la compañía, que quiere introducir y actualizar la formación de los trabajadores y producir actualizaciones significativas en la empresa y por otro lado el director de personal, próximo a jubilarse, con 25 años en la firma, que ve con malos ojos los cambios, los seminarios y las actualizaciones pues las considera una pérdida de tiempo, me sorprendió cómo abordaron el conflicto. En el juego de roles que hicieron quienes estaban en el papel de gerente, le pidieron disculpas al director de personal por no haberlo informado debidamente, le solicitaron su ayuda para llevar adelante el proceso, le dijeron que lo necesitaban para sacar adelante los cambios que querían introducir y concedieron ciertas mejoras en la jubilación que él esperaba lograr en poco tiempo. Realmente fue un descubrimiento para mí. A los jóvenes (¡y a los demás…!) les cuesta reconocer errores, pedir disculpas, solicitar ayuda y menos si está en una posición de mando. Hacerlo es como socavar la autoridad. Es fácil reconocer los errores de los demás, pero aceptar los nuestros es más complicado. De la mano y con las ideas de Kathryn Schultz oídas en una conferencia Ted, de marzo del 2011, intenté bucear en la “equivodiología” y los procesos de justificación que desarrollamos de manera tan exitosa y a veces nefasta. Nos obstinamos en tener razón en nuestros afectos, en nuestras convicciones religiosas, en la política, en cómo hacer una comida o preparar una fiesta. La posibilidad de equivocarnos y que los demás lo sepan nos hace sentir inseguros, nos aterra. Siempre se ha premiado a los que hacen las cosas bien, no cometen errores ni en matemáticas ni en lenguaje, ni en geografía, ni en ciencias sociales. Las maestras les ponen a los niños caritas felices estampadas en los cuadernos. Ya más tarde las buenas notas son el privilegio de no equivocarse. Nunca he visto una buena nota en una excelente equivocación… Y sin embargo esta puede abrir nuevos rumbos, y llevarnos más allá de los caminos recorridos. La equivocación está en la base de muchos descubrimientos porque abre el entendimiento a cosas no exploradas, ni pensadas… Aceptar equivocaciones, con la consiguiente necesidad de ayuda de quienes saben más es un salto en el vacío para muchas sociedades, empresas, políticos, personas. Dice Kathryn Schultz que cuando creemos que no nos equivocamos nos sentimos bien, creemos que nuestras ideas reflejan la realidad, y entonces se convierte en un enorme problema político, social y/o personal. Pues excluimos a los que no piensan igual. Con los que piensan diferente hacemos 3 suposiciones graves: creemos que son ignorantes, que no tienen la información necesaria y correcta, luego si comprobamos que tienen la información adecuada pensamos que son tontos, y no organizan bien la información, pero si además son inteligentes entonces pensamos que “saben la verdad pero la distorsionan para sus propios fines perversos”. Y esto es una catástrofe dice Kathryn, “ese apego a la razón propia nos impide evitar errores cuando es absolutamente necesario hacerlo, y nos hace tratarnos unos a otros muy mal”. Pero, y sobre todo, perdemos la noción del ser humano y su continua búsqueda de la verdad. Nos ayudaría situarnos de cara a la inmensidad del cosmos y ocupar nuestro ínfimo lugar. Equivocarnos es inherente a nuestro ser. Por: Nelsa Curbelo




